Imaginaros que una pareja, familia, colegio, empresa... quiere contratar vuestros servicios. Aunque sepais el motivo de la consulta, según la persona que ha contactado con vosotros, y las personas que van a acudir a la cita ¿serías capaces de preveer si comparten todos el mismo punto de vista sobre cuál es el problema, lo que es mejor para solucionarlo, tendrán todos las mismas capacidades para buscar una solución y ponerla en práctica, serán iguales sus limitaciones, tendrán todos la misma confianza en sí mismos y en vosotros, cómo va a reaccionar cada uno de los presentes a los acontecimientos...?
Es imposible saber qué va a pasar y esto puede abrumar a algunos psicoterapeutas que prefieren tener un plan de acción para cada problema-síntoma y/o etiología o grupo de estos., con variaciones en función de las circunstancias. Y puede que les vaya bien, pero si un caso no responde a su programa ya no saben qué hacer. Su supuesta seguridad está basada en un programa determinado y no en sus habilidades como terapeuta.
Por supuesto que hay muchas maneras de ayudar a la gente pero creemos que esta no es la forma más eficaz de practicar la psicoterapia ni de que las personas sean dueñas de sus vidas. Cada persona y situación ofrecen muchas posibilidades y tenemos que ser capaces de explorarlas y explotarlas.
Pensamos que lo mejor es, desde el principio, colaborar en la creación de un entorno en el que las personas se sientan aceptadas, reconocidas, responsables y protagonistas de sus vidas; que pongamos todo nuestro arte en ayudarles a buscar sus propios objetivos y soluciones ajustados a sus creencias, necesidades, limitaciones, habilidades, potencial propio y del entorno; y darles la confianza incondicional para que realicen los cambios que les lleven a una vida mejor. Creemos que esto es lo más importante, darles esta opotunidad para que busquen y encuentren, con nuestra ayuda, sus respuestas, sus objetivos, sus soluciones. Esto no quita para que seamos directivos, o demos consejos, o una tarea para que la hagan, pero sobre la base de que tenemos suficiente información para saber que se ajusta a ellos, que les va a ser útil y que es una invitación que bien pueden modificar o rechazar, porque todo se trata abiertamente en la consulta.