La palabra hipnosis puede provocar temor y/o incredulidad entre los profanos. Temor porque, recordando algunos espectáculos, creen que la hipnosis sólo sirve para convertir una persona en una marioneta e incredulidad porque se niegan a creer que una persona en su "sano juicio" pueda dejarse manipular así, o porque no creen en el alcance de los cambios que la mente puede producir en el cuerpo.
Nos gustaría cambiar estos sentimientos e ideas con respecto a la hipnosis porque es considerada por la psicoterapia una importante herramienta para ayudar a resolver problemas.
Desde hace miles de años el hombre ha sabido realizar curaciones de problemas "mentales" y orgánicos a través de la atención focalizada y/o la sugestión. Pensemos en la acción de chamanes, curanderos, los métodos de meditación orientales... Hoy sabemos que con esos métodos, como con la hipnosis, la persona es inducida, o se autoinduce, a un estado en el que es más fácil acceder a su "inconsciente" y que responda con literalidad a las sugestiones.
Veamos la importancia que tiene esto para un psicoterapeuta:
• Tendremos otra posibilidad más para facilitar que la persona desarrolle su potencial humano, para que manifieste, desbloquee sus capacidades y habilidades; algunas persona se dejarán guiar más fácilmente a un contexto en el que acierten a saber cómo resolver sus problemas y se atrevan a hacerlo. Y aunque sólo lo hayan hecho imaginariamente, les da suficiente confianza en sí mismas para hacerlo en el día a día. Ya se ha producido un cambio mental que tendrá repercusiones positivas en su manera de sentir, pensar, percibir el mundo y actuar en él.
Es decir, gracias al avance de las neurociencias, cada vez estamos más cerca de tener pruebas fiables de algo que ya sabíamos desde hace mucho: el poder de la mente sobre el cuerpo es muy grande.
La hipnosis, usada por un profesional con fines terapeúticos, puede ser un importante medio para conseguir cambios deseados por personas que sufren problemas en todos los niveles: sistema nervioso central, sistema nervioso autónomo, inmune, neuroendocrino y expresión de los genes. Sólamente existe una limitación: ninguna psicoterapia puede hacer algo a nivel de la estructura de los genes.
Pero que quede bien claro: