A mediados de los 90, en EE.UU., se comenzó a ofrecer ayuda a ejecutivos con problemas, a punto de ser de ser relegados o en peligro de ser despedidos. Hoy, los ejecutivos y empresarios se han dado cuenta de que el principal valor con que cuenta una empresa son las personas que la conforman. Por otro lado, saben que muchos de los problemas que dificultan el éxito de una empresa son de índole personal y/o tienen que ver con relaciones personales, por eso cada vez son más demandados los servicios de coaching.
En castellano coaching significa entrenamiento, así que coach sonaría como entrenador. Convendría hacer algunas distinciones:
Al que tenga una meta u objetivo sin concretar; al que esté abierto a la transformación y al crecimiento; al que esté buscando una oportunidad para cambiar su futuro; al que esté atascado en algún lugar de su vida: al que quiera encontrar el propósito de su vida y sentido a lo que hace; al que etá dispuesto a apostar por sí mismo.
Al que algunas de estas preguntas le haga considerar que donde está ahora o lo que está haciendo no es suficente en su vida: ¿disfrutas de lo que haces? ¿te ilusiona tu futuro? ¿ésta es la vida que elegirías? ¿estás satisfecho con tus relaciones? ¿aprovechas tu tiempo libre?.
Tradicionalmente la empresa ha mejorado sus plusvalías fijándose en cuestiones de tecnología, logística, marketing... y ahora más allá del control de gastos y la reducción del tamaño, también apuestan por mejorar la satisfacción del personal por su trabajo en aras de más productividad.
La forma tradicional de dirigir una empresa en la que una persona lo controla todo y da instrucciones, cada vez es más difícil en la actual situación. Los directores se enfrentan a la paradoja de que para ganar más tiempo tienen que dedicar más tiempo a los trabajadores, no queda otra solución.
Cualquier persona en un puesto de responsabilidad debería preguntarse si está totalmente convencido de que las personas pueden conseguir todo lo que se proponen. Si no lo está, debería actuar como si lo estuviera, porque no sacará el máximo provecho de ellas y, probablemente, la productividad de su empresa esté mermada por la insatisfacción de sus trabajadores.
Por si fuera poco, los desafíos personales a los que se enfrentan muchos empresarios, ejecutivos, técnicos... son profundos: presiones poco realistas que ponen a prueba su ética profesional, la ostentación e ingresos masivos que ponen a prueba sus valores personales y largas horas llenas de presión y de trabajo que ponen a prueba su compromiso con la familia y su propia salud.
Estamos a tu disposición para informarte.